PROPUESTAS PARA ABORDAR EL PROBLEMA DEL RETO DEMOGRÁFICO

9-05-2019

Hace unos días, ya os adelantábamos las primeras conclusiones del primer Encuentro sobre Grandes Problemas de Europa que bajo el titulo “Tierra sin gente: despoblación, cultura y patrimonio” reunió en Soria los pasados 11 y 12 de abril a una docena de expertos de variadas disciplinas que abordaron desde distintos ángulos la problemática de la despoblación.

Entre otras muchas aportaciones, estas jornadas nos han dejado a modo de resumen un interesante decálogo que nos puede ser muy útil para todos aquellos que apostamos por aunar esfuerzos para hacer frente al grave problema demográfico que sufre la llamada España Vaciada:

1.   Es necesario entender la despoblación como una crisis de territorio de dimensiones económicas, sociales y culturales, no sólo como un problema demográfico.

2.   Se precisa un cambio del modelo de territorial  porque la despoblación que afecta a toda la España interior.

3.   Tienen que revisarse los criterios con que muchas veces se han trazado las estrategias y políticas respecto a la despoblación, ya que la denominada «ley del mercado» pero sobre todo ciertas políticas públicas encaminadas a favorecer o acoplarse a sus imposiciones han sido -en no poca medida- responsables también de la actual situación.

4.   Deben corregirse los desequilibrios generados, pues es este un modelo descompensado y falto de cohesión social que determinó diferentes oportunidades y calidades de vida entre lo rural y lo urbano y, como consecuencia, una emigración forzosa del campo a las ciudades.

5.   Es básico promover el desarrollo sostenible del medio rural a partir de la construcción de la equidad de los sujetos implicados, puesto que la pérdida de capital humano es trascendental en sí, pero tiene, además de graves consecuencias demográficas, otras de gran importancia, como son las económicas, sociales, territoriales y ambientales.

6.   Los servicios en materia de sanidad y educación son imprescindibles. Los poderes públicos españoles, a través de las distintas Administraciones, deberán garantizar el ejercicio de estos derechos en las mismas condiciones, bien se trate de un ámbito urbano o rural. Para ello, deberían seguir apostando por estrategias e iniciativas de sensibilidad, flexibilidad y excepcionalidad con ese ámbito rural, con el objetivo de garantizar la igualdad de oportunidades, dado sus dificultades y condicionamientos geográficos, demográficos y socioeconómicos.

7.   La sostenibilidad social del medio rural necesita del arraigo femenino (no sólo de la creación de empleo), de modo que este contribuya a promover el acceso y la permanencia de las mujeres en el mercado laboral, así como la calidad en el empleo y su reconocimiento como trabajadoras. Para alcanzar la igualdad de género en este contexto es necesario promover la participación equilibrada de mujeres y hombres tanto en el ámbito doméstico-familiar como en los ámbitos laboral, político y social.

8.   Es imprescindible conseguir la mejora de los servicios e infraestructuras, dado que ello resulta fundamental para favorecer el mantenimiento de la población en el campo. A tal fin, será básico un consenso entre los diversos partidos sobre las políticas públicas dirigidas a corregir estrangulamientos de determinadas zonas, sobre todo aquellos derivados de la insuficiencia en infraestructuras de transporte y comunicaciones o de la escasa dotación de servicios; dentro de un contexto jerárquico a nivel de territorio, y garantizándose el acceso para todos.

9.   Establecer una adecuada “Ordenación del territorio” en sentido estricto, y no sólo en lo que atañe a la dotación de servicios es imprescindible para determinar un mejor modelo territorial y económico, garantizar la sostenibilidad de los recursos y facilitar las sinergias territoriales y la conexión rural-urbana. Y es que son estos” territorios despoblados” un problema por las consecuencias de la emigración, pero también por la brecha existente entre lo rural y lo urbano, en cuanto carecen de competitividad territorial por la falta de inversiones y adaptación de los territorios a los nuevos procesos. Pero son también “territorios-recurso”, como demuestran iniciativas como las de los Grupos de Acción Local (GAL) con grandes fortalezas derivadas de los cambios en la demanda y los impuestos por el cambio de paradigma, de «crecimiento» a «desarrollo» y las consideraciones de la AGENDA 2030 Y ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible).

10.   Implementar una verdadera estrategia de desarrollo rural multifuncional y sostenible, vinculada a incentivos al emprendimiento muy concretos y controlados, a dinamizar el mercado de la tierra e impulsar sectores todavía no convenientemente implementados, cuales los de la industria agroalimentaria y el turismo cultural entre otros; junto con una política de vivienda eficaz y eficiente. A este respecto, hay que tener cuidado con las exenciones fiscales generalizadas que algunos pregonan, pues pueden discriminar territorios y sociedades de nuevo y vaciar de recursos al Estado, y no debe olvidarse que estos territorios son muy vulnerables, al igual que su sociedad, precisando importantes intervenciones estatales.