Proyecto Restaurante La Botica de Matapozuelos

Restaurante

RUTA DEL MUDEJAR

Teodoro de la Cruz y su esposa,  regresaron hace ya unas décadas al pueblo natal de ella, Matapozuelos, después de varios años trabajando como cocinero en Madrid. Sus hijos Miguel Ángel y Alberto, contaban entonces con 18 y 14 años respectivamente. Allí se instalaron poniendo en marcha un nuevo restaurante en la antigua botica, a la que debe su nombre el que es hoy un afamado y prestigioso restaurante, La Botica de Matapozuelos que cuenta con varios reconocimientos, entre ellos una bien merecida estrella Michelin.

En La Botica de Matapozuelos, trabajan dos generaciones de cocineros y conviven dos estilos bien definidos de cocina. Por un lado, la cocina tradicional del padre, Teodoro, en la que imperan las recetas de siempre y los productos más comunes de la zona, sabiamente elaboradas y  por otro, la cocina de autor de su hijo Miguel Ángel,  de gran creatividad e imaginación, basada en el conocimiento y aprovechamiento del entorno inmediato. El saber hacer y la técnica le han valido a Miguel Ángel de la Cruz una estrella Michelin y dos soles Repsol para La Botica.

www.laboticadematapozuelos.com

El proyecto

Ligado y vinculado a su entorno

Desde su inauguración en el año 2002, este restaurante familiar ha estado íntimamente ligado y vinculado a su entorno, aprovechando y potenciando todos los recursos y productos de estas tierras vallisoletanas. En el medio rural es más fácil ofrecer una gastronomía ecológica con aprovechamiento de los recursos naturales del entorno, permitiendo que el comensal sienta y saboree el medio rural. Las piñas y los piñones nunca faltan en la carta del restaurante, ubicado en la comarca “Tierra de pinares”, que aglutina la mayor masa forestal de pinos de Europa. Tampoco falta el lechazo churro asado en horno de leña, producto típico también de la zona.

Desde el ámbito rural proponemos un reencuentro con la naturalidad, donde los productos humildes ligados a nuestra cultura, han sido, son y serán motivo de reunión en torno a una mesa. Como hemos señalado, el medio rural nos permite realizar un recorrido por los bosques de pino cercanos, las huertas y los ríos, haciendo uso de un buen número de elementos vegetales procedentes de los campos de la zona.

En definitiva, desde Matapozuelos es posible ofertar una gastronomía ecológica de aprovechamiento que explota los recursos naturales del entorno y los traslada hasta el comensal haciendo que sienta el bosque y el campo castellano en el plato.

Destino de turismo gastronómico

Matapozuelos es un pueblo típico castellano del sur de la provincia de Valladolid.  Con poco más de mil habitantes, es conocido por su importante oferta en restauración y como destino de turismo gastronómico,  pues cuenta con numerosos restaurantes en los que degustar pinchos de lechazo y conejo, así como la empanada de conejo, muy típicos de esta localidad, lo que le ha dado a conocer como la capital del conejo, título que ostenta desde hace diez años.

El atractivo turístico de Matapozuelos se ha visto acrecentado por esta oferta gastronómica complementándose con una amplia riqueza monumental y de costumbres propiamente castellanas.

A la llegada al pueblo, llama la atención la inmensa torre de su Iglesia, que se eleva casi desafiando al cielo y que se puede visitar, permitiéndonos disfrutar de unas vistas espectaculares de la llanura castellana en las que el horizonte no tiene fin.

En un bello entorno natural y a poca distancia del municipio, se encuentra su Ermita de Sieteiglesias. Situada en un pequeño paraíso, entre los ríos Adaja y Eresma, casi en el punto de unión de ambos, con exuberante vegetación y un hermoso puente, en ella se celebra en septiembre una multitudinaria romería.

Matapozuelos es sin duda, un espacio para disfrutar de la gastronomía castellana y de sus hermosos paisajes.

El cocinero recolector y las plantas silvestres

En el asador familiar del restaurante La Botica de Matapozuelos, recientemente ampliado, Teodoro atiende un horno de asar alimentado con leña de encina, ofreciendo así uno de los platos más representativos de la cocina castellana. Se trata de una cocina artesana de marcado estilo tradicional,  utilizando productos de carácter local, escabechados, legumbres, lechazo asado en horno de leña, caza y platillos de carácter popular, conformando un recetario estrechamente ligado a esta zona. Más de 40 años de profesión avalan el buen manejo del ingrediente castellano en sus propuestas. Alguno de sus platos, como los garbanzos de la zona con setas y hierbas silvestres  son toda una declaración de principios, cocina honesta y sabrosa, cocina de recuerdo y producto cercano.

A su lado,  su hijo, Miguel Ángel de la Cruz presenta platos de corte moderno en los que se siente el paisaje: piñas, piñones, setas, hierbas aromáticas… Autodidacta, practica una cocina natural, artesana, derivada del paisaje, cocinero empeñado en poner en valor todo aquello que ofrece su entorno más cercano, sensibilidad y naturalidad en cada elaboración, su propuesta se guía por el incansable ritmo de la naturaleza que con el cambio de estación ofrece nuevos ingredientes.

Siente admiración por el producto cercano, gestionando una red de pequeños productores locales que abastecen su cocina con productos naturales, en muchas ocasiones obtenidos desde el respeto al medio ambiente y su conservación.

Estudioso de la cultura gastronómica de su comarca y las posibilidades que esta ofrece en la cocina actual, es autor del libro “El cocinero recolector y las plantas silvestres”. 

Completa este trío familiar, el hijo pequeño,  Alberto de la Cruz que gestiona una bodega con numerosas referencias, nacionales e internacionales, atesora conocimiento de las variedades locales y foráneas y siente predilección por las elaboraciones cercanas. Visita asiduamente las bodegas de la zona con el fin de ofrecer vinos singulares a quien les visita.

Dos generaciones y tres núcleos familiares

Gracias al restaurante La Botica, somos ya dos generaciones y tres núcleos familiares los que permanecemos en el pueblo. Nuestras vidas discurren con la ilusión de mantener nuestro restaurante en el ranking de los mejores de España, sin perder nuestra identidad. Aquí el contacto con el medio, con la naturaleza y con las personas es cercano y constante. Podemos disfrutar de paseos de más de cinco horas por el campo y del cultivo de plantas silvestres que pasarán a formar parte de nuestros platos.

Y también, por nuestra cercanía a Valladolid, Medina del Campo e incluso a Madrid, podemos disfrutar de las ventajas que ofrecen las grandes ciudades.

No obstante, a  pesar de todas estas ventajas, no podemos dejar de reconocer que  si es complicado hacerse un hueco en una gran ciudad, hacérselo en un pequeño pueblo es una tarea aún más difícil, sobre todo si lo que uno pretende es ser referencia traspasando las fronteras provinciales y convertirse en referencia a nivel nacional e internacional.

Es necesario utilizar grandes dosis de imaginación y creatividad, llevar las tradiciones más allá, reivindicando lo propio y convirtiéndolo en atractivo e innovador.  Incorporamos en nuestros menús más de cincuenta elaboraciones con elementos vegetales, somos firmes defensores de lo cercano, nuestra despensa se abastece de productos recolectados por nosotros mismos o cultivados por una red de pequeños productores locales.

Por otro lado, la participación en jornadas y eventos gastronómicos locales, comarcales,  nacionales e internacionales, enriquecen nuestra cocina y nos permiten darla a conocer en todo el mundo.

A por la tercera generación

Para nosotros, poder vivir y trabajar en el medio rural, es algo muy importante, así que seguiremos apostando por ello y  esperamos que nuestro trabajo tenga continuidad con al menos, una tercera generación.

Entendemos que la revitalización del medio rural pasa por la existencia de unos servicios básicos e infraestructuras mínimas  para hacer más fácil la vida en los pueblos. Y quizás una de las claves fundamentales sea disponer de una oferta y ayudas a la vivienda para que los jóvenes que trabajan en las industrias cercanas de Mojados, Olmedo y Medina del Campo, se queden en el pueblo y creen aquí sus familias y también para que puedan venir y quedarse nuevos emprendedores.

Entre las distintas iniciativas que se están desarrollando en la Comarca para favorecer su desarrollo y futuro, valoramos   la creciente oferta en alojamientos  turísticos llevada a cabo por vecinos del pueblo y que  complementa la oferta en restauración.

Las intervenciones públicas recientes en restauración del patrimonio, incrementan la oferta turística del municipio, convirtiéndose en un nuevo foco de atracción de visitantes y redundan en beneficio de los pequeños negocios del municipio y potencian la creación de nuevas actividades económicas. También es importante mantener las tradiciones y ensalzarlas con fiestas como la de la matanza, la romería a la Ermita de Sieteiglesias, etc.

Aprovechar oportunidades

La gente debería aprovechar las oportunidades que ofrecen nuestros pueblos para conseguir un empleo en nuevos yacimientos como la prestación de servicios de proximidad, para vivir una buena experiencia e incluso para conocer a gente interesante.

Sin duda, Matapozuelos puede ser un foco de atracción para emprendedores del sector de la hostelería y el ocio por la relevancia que la gastronomía tiene en el pueblo.

Animamos a todos aquellos que queráis iniciar una nueva vida en un entorno rural a que vengáis a nuestra comarca, en la que seréis bien acogidos  y donde podréis  desarrollar un proyecto de futuro en un entorno apacible en el que el trato humano y la cercanía son base para una pacífica convivencia.

Por nuestra parte, seguimos trabajando para sorprenderos con novedades gastronómicas con mucha ilusión y nuevos proyectos a la vista.

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RUTA DEL MUDEJAR

El Grupo “Ruta del Mudéjar desarrolla su actividad en 53 municipios y 2 pedanías (Gomeznarro y Rodillana) situados al Sur de la provincia de Valladolid.  Su área de actuación limita al Norte con el espacio central de Valladolid; al Sur, con las provincias de Ávila y Segovia, al Este también con Segovia y al Oeste con las provincias de Salamanca y Zamora.

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